Integral Agujas de Tajahierro-Peña Olvidada

Gran itinerario de montaña en el entorno de Fuente Dé, en el que recorremos íntegramente el cordal que nace en la horcadina de Covarrobres y muere en Peña Olvidada.

Esta actividad, si la recorremos íntegramente, nos exigirá escalar las tres Agujas de Tajahierro, así como la Torre Cuarte y Punta Covadonga antes de llegar a Peña Olvidada.

Croquis de la ascensión

La dificultad del recorrido llega al V grado (Torre Cuarte). También tener en cuenta la longitud del mismo y el tiempo que nos puede llevar. En total salen 10 largos de cuerda y 5 rápeles (contando los dos de descenso de la Olvidada). Si bien no son tiradas largas, el reloj va corriendo mientras tiramos y recogemos cuerdas.

El material que utilizamos fueron dos cuerdas de 60, un juego completo de friends y fisureros. y 8 cintas largas. La ruta tiene poca equipación excepto en la Aguja Ostaicoechea, pero en general se protege bien. En los pasos clave encontraremos algún clavo.

La aproximación es una ventaja en esta zona meridional de los Urrieles, ya que la cercanía del cable la hace casi nula. Para los que no somos fans del teleférico, se puede subir el coche hasta el Refugio de Áliva por la pista de Espinama, teniendo desde allí poco más de media hora hasta pie de vía.

El descenso lo efectuamos por la ruta normal del Peña Olvidada y el camino de la Vueltona hasta el teleférico o Áliva.

Croquis
Mapa

Partiendo desde la misma horcada, apuntamos norte hacia la Aguja Ostaicoechea, para ascender por la clásica Udaondo-Urones. AD sup. 125 m. IV+

La vía arranca superando unos zócalos (III) en dirección a un gendarme que se desgaja levemente de la pared. Nada más superarlo se monta reunión en una instalación equipada con parabolts y argollas.

Croquis de la ascensión
Croquis de la Ostaicoechea y superando el primer gendarme. (primer largo, IV).
Croquis de la ascensión
El paso del gendarme (IV), punto clave del primer largo

Giramos a la izquierda para ascender en espiral bordeando la aguja. Trepamos por la chimenea salvando cortos pasos de IV. Al final de la misma, encontramos un gran bloque que superamos por la derecha.

Croquis de la ascensión
Entrando en la chimenea.

En la tercera tirada escalamos a la izquierda una chimenea más vertical de unos 10 metros hacia una horcada, para auparnos encima de una pequeña plataforma que configura una roca empotrada (IV+). Montamos la R4 sobre dos parabolts y cable de acero, dando vista al camino de la Vueltona.

Croquis de la ascensión
En la chimenea del tercer largo

El último largo lo escalamos en espiral sobre el vértice de la aguja. Arranca montándonos en una placa en adherencia (IV), y tomando una estrecha vira a la derecha dónde, repentinamente, surgen 100 metros de vacío bajo nosotros. Una vez salvada ésta, ganamos la cumbre con un sencillo paso.

Croquis de la ascensión
En el comienzo del último largo

Desde la cima nos fijamos en la vecina Aguja Escondida y en su cercana canaleta de acceso que la bordea por el noreste. Haremos el rapel lo más corto posible, para no tener que volver a trepar de nuevo.

Croquis de la ascensión
rapelando de la Ostaicoechea con tendencia a la derecha.

Abajo el acceso a la Escondida desde el rapel de la Ostaicoechea.

Croquis de la ascensión

Entramos en la canaleta y superamos un corto pasaje de II grado, para situarnos en la base de la Escondida. Con una fisura muy marcada sobre nosotros (que no cogemos) nos subiremos a un mogote separado de la pared, para montarnos sobre la aguja con un paso de IV (foto de abajo).

Croquis de la ascensión

Enseguida pierde verticalidad y en una repisa aparece un clavo con cintajos y maillón a la derecha. Seguimos unos metros por una sencilla fisura (III) con otros dos viejos pitones en su parte superior, a escasos 5 metros de la cima.

Croquis de la ascensión
Escalando la corta tirada de la Aguja Escondida.

Cima de la Aguja Escondida, 2148 m. Este largo no llega a 25 metros y se puede hacer con una sola cuerda. Apuntar que destrepamos hasta la primera instalación para rapelar.

Croquis de la ascensión
Croquis de la ascensión
rapel desde la primera repisa

Una vez abajo, descendemos la canaleta por la que accedimos unos minutos antes y giramos a nuestra izquierda bordeando por la vertiente de Áliva la Aguja Roja, nuestro siguiente objetivo.
Tomamos como referencia una estrecha franja herbosa a la que nos acercamos en ligero descenso. Sin llegar a ella, doblamos a izquierda para tomar el collado que se modela entre la “Roja” y la Torre Cuarte.

Croquis de la ascensión
corto vadeo por la vertiente de Áliva

Justo antes de ganar dicho collado, una especie de murete nos corta el paso. A vista engaña, pero es vertical y presenta un pasaje de cuarto grado. Nada más superarlo montamos reunión en un bloque cercano. En la foto de abajo el collado de acceso.

Croquis de la ascensión

La vía más sencilla para subir comienza en el mismo collado. Salimos hacia la derecha por unas gradas. Ganamos unos metros hasta un corto muro, que presenta un paso de III+ o IV- y que nos deja en una especia de fisura sinuosa, con vegetación y algo de piedra suelta. Nos metemos en la misma trepando un corto tramo hasta un punto en el que aparece una vira pedregosa a nuestra izquierda. Si elegimos seguirla, nos dejará en una corta placa de IV grado que da directamente a la cima. Es más sencillo si seguimos avanzando por la grieta, que nos lleva a la arista cimera rápido y de manera sencilla (III) . Un mínimo filo nos deposita en la exigua cima en la que laceamos un robusto bloque para rapelar o asegurar a los compañeros.

Croquis de la ascensión
Murete de entrada desde el collado.
Croquis de la ascensión
Escalando la Aguja Roja, 2159 m.

En un rapel nos plantamos de nuevo en el collado. Tenemos de frente la Torre Cuarte. A ésta se accede en dos largos de cuerda, pero para coger el inicio del primero de ellos, tendremos que efectuar un nuevo tránsito por la falda este de la torre. Tenemos que bordearla hacia la derecha, salvando de entrada unos bloques en el vadeo (II).

A continuación por terreno suelto y en ligero ascenso, flanqueamos algún paso aéreo y progresamos hasta que vemos aparecer, arriba a nuestra izquierda, el comienzo de la trepada. Para alcanzarla, subimos directos unos metros de canal y a su fin, montamos reunión.

Croquis de la ascensión
Canal de acceso a la Torre Cuarte

El primer largo es un diedro de V grado, con buena roca, que presenta un clavo a la derecha en un descanso que ofrece hacia su mitad. Se monta reunión en la otra vertiente nada más superar el bloque en el que concluye.

Croquis de la ascensión
Atacando el diedro de la Torre Cuarte (V), el pasaje más complejo de toda la ruta.
Croquis de la ascensión
Vista hacia abajo, en la parte final del mismo.

En el segundo largo la roca se empobrece notablemente. Tras un paso de IV en la salida, la dificultad cede, terminandolo muy cerquita de la cima. Abajo, saliendo de la reunión.

Croquis de la ascensión

La parte final de la Cuarte es una una falda caliza con vegetación, que cruzamos en horizontal hasta el punto más alto de la torre, 2247 m.

Croquis de la ascensión

En la cumbre tenemos una estupenda visión del objetivo siguiente. La Punta Covadonga, con su espolón sur que lleva a la cumbre.

Croquis de la ascensión

Desde la cima y tras un breve “baja y sube” nos situamos al pie del primero de los dos largos que nos llevará a la Punta Covadonga.
Comenzamos a pleno filo, asegurando en un bloque lazado con un gran cordino.
Un clavo asegura el primer paso (IV).

Croquis de la ascensión

Tomamos como referencia la marcada chimenea que tenemos encima, y yendo hacia ella montamos el relevo en una cómoda repisa al pie de la misma. Otro gran cordino en un bloque nos facilita la labor.

En el segundo largo escalamos la vertical chimenea con buen canto (IV+) y facil protección, que te deja muy cerquita de la cima.

Croquis de la ascensión
Entrando en la chimenea del segundo largo, con la Peña Olvidada asomando a la derecha.
Croquis de la ascensión
Terminando la escalada a la Punta Covadonga, con la Torre Cuarte y las Agujas de Tajahierro cada vez más bajas.

Desde lo alto (2320 m) ya vemos perfectamente el espolón de la Peña Olvidada y el tramo herboso que haremos caminando hasta su base.

Croquis de la ascensión

Plegamos cuerdas y descendemos sencillo en un primer momento. A continuación un corto destrepe hacia la vertiente de Áliva (I+) en busca de un pequeño filo nos dejará en la amplia zona herbosa que comunica las dos montañas.

Croquis de la ascensión

Ahora, y una vez remontada la ladera de hierba, nos plantamos frente al espolón en un amplio collado.  Sólo nos resta un largo para ganar a la arista de montaña.
Primero por unos bloques de III.

Croquis de la ascensión

A continuación llegamos a una especie de amplio diedro. Hacia su mitad tiene un tramo más vertical (IV+).

Croquis de la ascensión

Una vez superado este pasaje el terreno suaviza. Recogemos material y cuerdas y por trepadas de IIº grado salimos a la arista. La recorremos hasta el primer alto que es la antecima o cima sur de Peña Olvidada 2404 m.

Croquis de la ascensión
Croquis de la ascensión
En la arista sureste de Peña Olvidada, con el pueblo lebaniego de Pido 1400 metros más abajo.

Desde la misma y en pocos minutos, alcanzamos la cima de Peña Olvidada, 2430 m.

El descenso lo haremos por las chimeneas de la ruta normal de la misma. No es un descenso fácil y conviene conocerlo o haberlo mirado antes. Ojo con niebla. Comenzamos dirección norte a pleno filo destrepando la cabeza cimera (II-) y luego por terreno suelto e incómodo, avanzar sin perder mucha altura hasta reconocer la brecha situada más al norte. El gendarme bajo el que se asienta, nos servirá de referencia.
Lo más conveniente es rapelar la 3ª y 2ª chimenea, las más expuestas y difíciles. La primera e inferior, la podemos destrepar sin grandes problemas. Ambas están equipadas para el rápel, cuya longitud máxima es de 30 metros. Solo queda descender por la cansina pedrera que desemboca en el camino de la Vueltona.

Croquis de la ascensión
La cumbre de Peña Olvidada pone fin a la actividad.
2018-09-05T06:43:09+00:00
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